Diciembre es sin duda un mes de muchos sentimientos encontrados para los que navegamos la migración y no visitamos nuestros países de origen estas épocas. Nos criamos con familias grandes, reuniones familiares, cenas de amigos y el fin de año en la hermosa costa ecuatoriana con los amigos para recibir el nuevo año. Si teníamos suerte, incluía el primer beso a medianoche de nuestro novia/novio.
Hoy esos momentos son hermosos recuerdos que tengo de mi niñez y adolescencia y ya al cumplir mi décima navidad en Canada, mi diciembre ha ido y va tomando forma. Está muy alejado de esos días y aunque me llena de mucha nostalgia, también me llena de tanta gratitud. Que afortunados fuimos los que nos criamos antes del internet y pasábamos horas con los amigos en la calle como decían nuestros papás “buscando lo que no se nos ha perdido”.
Hoy navego dos momentos importantes: ser migrante pero también ser mamá. Me ha tocado reinventarse como persona y luego como mamá migrante y aprender a que se vale también crear nuestras propias tradiciones y nuestros momentos especiales, combinando ambas culturas y valorando lo que tenemos tanto cerca como lejos. Me permito también agregar la influencia alemana de mi suegra durante esta época, así que todo va a sonar como una mezcla loca de tradiciones pero que funciona para nosotros como familiar multicultural (no religiosa).

Este año vamos a pasarla en Canadá con la familia y amigos cercanos. Hacemos las cartas para Santa, y los niños se toman su foto anual con nuestro Santa favorito en Abbotsford. Mi suegra es alemana y les prepara su advent calendar (regalos pequeñitos del 1-24 de diciembre antes de la llegada de Santa Claus). Ella mismo prepara cada presente de cada día y los niños lo abren en la mañana. Regalamos una gift card para las profes de ambos niños y tenemos cenas con los amigos una o dos semanas antes de navidad.
El 24 de diciembre la pasamos con la familia de mi esposo, sus papás, hermanos y sobrinas. Nos reunimos en la tarde para comer galletas, conversar, vino, cena y luego los niños se preparan para ver una película navideña y pueden desvelarse. Nosotros tratamos de no consumir cosas materiales así que no damos regalos a los adultos de la familia y si lo hacemos son por lo general cosas que se pueden hacer (actividades ) o comer (gift cards a restaurantes).
El 25 de diciembre los niños se levantan para recibir sus regalos de Santa, y también reciben un regalo de nuestra parte.El 25 es un día de descanso, películas, un rico desayuno, y luego alguna actividad o juegos de mesa. Este día también aprovechamos para llamar a la familia, enviar fotos, desearles Feliz Navidad a la distancia, La familia no siempre contesta pero para eso aprovechamos los videos y las fotos.
Hemos aprendido que los regalos y las cosas materiales no son el máximo enfoque de la navidad y es algo que tratamos de hablar con nuestros hijos. Conversamos sobre el consumismo, el tiempo que tomamos en ganar dinero, otras realidades de niños que no pasan navidad como nosotros y quizás viven en países con problemas de guerra o hambruna. Hablamos que Santa no puede regalarles todo lo que quieren porque el mundo tiene muchos niños. Hemos aprendido que podemos predicar solamente con el ejemplo y por eso tratamos que siempre sea su enfoque familiar y de compartir la magia de la navidad, no la idea de obsesionarse con el regalo. Y así, pasamos esta época del año, una época que no siempre significa felicidad y unión para todos. No todos lidiamos con las mismas realidades como migrantes y no todos podemos sentarnos en mesas llenas de personas en esta celebración.
Quería compartir este blog para desearles una linda navidad sea como sea que la celebren, y que si están lejos de su familia, busquen sus amigos, o alguien con quien compartir. La soledad puede ser muy difícil y más aún cuando uno puede sentirse solo en un país de millones de habitantes. Finalmente, que no se comparen con nadie más y que así lo celebran de manera pequeña, lo puedan hacer especial.
FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO 2026
Gracias por leerme,
K
