Thanksgiving al estilo canadiense-alemán-ecuatoriano

Thanksgiving en Canadá se celebra el segundo lunes del mes de octubre. Es un agradecimiento a la cosecha y se celebra cuando empieza el otoño. Las familias tienen la tradición de reunirse y comer una merienda similar a navidad: pavo, puré de papas, pumpkin pie, etc. También la hacen en versiones vegetarianas y veganas.  

En el caso de la familia de Pablo, nos reunimos en familia para cenar y agradecer por poder reunirnos y por el tiempo en familia. Les quiero contar un poco de cómo fue esta celebración este año, ya que el año pasado no lo celebramos y este año fue muy muy especial. 

Sábado: 

Nos alistamos en la mañana del sábado para ir donde mis suegros. Entre ropa para quedarnos a dormir, ropa para el día y lo que vamos a llevar, se nos van las primeras horas del día.

Olivia está muy emocionada porque ella entiende que nos vamos donde sus abuelos, me dice “no escuelita mami?” Y le contestó “no mi amor, hoy nos vamos donde Tina y Charles”. Olivia está feliz porque sabe que va donde sus abuelos en donde va a ver a su prima y a sus niñeros favoritos. 

Al llegar donde mis suegros, me piden que les ayude a preparar el turkey, algo que no he hecho antes, pero que estoy feliz de aprender. El pavo ya está descongelado listo para entrar al horno. Mi suegro me indica los condimentos, y todo lo que hay que poner, y yo escucho atenta y sigo las instrucciones. 

La cocina no es algo que sea mi fuerte pero me gusta siempre aprender de ellos, porque mi suegro cocina muy bien y mi suegra hornea postres muy deliciosos, algo que yo todavía no he dominado. Terminamos de alinear el pavo, y lo metemos al horno, 4 horas ahí hasta que la cena esté lista. 

Desde que llegaron las nietas, las meriendas se sirven temprano. Ambas nietas duermen a las 7-8 pm entonces empezamos con la preparación de la cena temprano. Todos estamos conversando, y felices de poder estar juntos. 

Es hora de sentarnos en la mesa que está decorada por mi suegra, todo está calientito y listo para comer. Mi suegro hace la señal para el brindis y dice “siempre hago el discurso de Thanksgiving pero este año, me gustaría que lo hiciera Karla”. 

Yo con mi cara de sorpresa y con la mirada de todos, mientras Olivia y Nora ya comen (ellas no entendían la pausa del brindis). 

Agradezco el poder estar sentada con todos ellos en la mesa, con mi pequeña familia (Pablo y Olivia) y saber que Olivia tiene tanto amor alrededor suyo. Agradezco también lo afortunada que soy porque me han adoptado como una hija y me han apoyado desde el primer día que llegué a este país. Me imagino la locura cuando Pablo les dijo que se iba a Ecuador a proponerme matrimonio, pero mis suegros siempre nos apoyan. 

Al final del brindis, cada uno dice por las cosas por las que está agradecido, y esta vez me toca agradecer por Pablo, porque sin su apoyo, muchos sueños seguirán siendo sueños. Pablo agradece a sus papás por estar siempre para él y por el ejemplo de familia que le han enseñado. 

Cuando es el turno de Olivia, y le preguntamos por qué está agradecida, ella contesta con una sonrisa “elmo”. Todos reímos y empezamos a comer. 

Tuvimos una tarde y noche en familia, que terminó con Pablo, su hermano y mi suegro tocando el piano y la guitarra y mi suegra y yo tomando té escuchando su música. 

Así, nuestro Thanksgiving canadiense concluye y regresamos a casa cargados de amor y de agradecimiento. Siempre es bueno darse cuenta que las cosas materiales son una extensión de la vida, pero no todo en la vida. La vida está en nuestra esencia, y eso es intangible. 


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