¿Cómo escogí la guardería/centro educativo de mi hija?

No es una decisión fácil ser madre y trabajar al mismo tiempo. Admiro mucho a las madres que trabajamos tanto como admiro a las madres que deciden poner una pausa a sus carreras para dedicarse a la crianza de sus hijos. Por varias razones, decidimos que la mejor opción era que nuestra hija pudiese asistir a un centro infantil. Hoy les quiero contar mi experiencia y mi aprendizaje como mamá “primeriza”. 

Canadá garantiza de 12 a 18 meses de maternidad/ paternidad al nacimiento o adopción en una pareja. Durante este periodo, el gobierno compensa con el 55% (12 meses) o 33% (18 meses) del sueldo, calculando como sueldo el promedio de las últimas 500 horas laboradas. Lo admirable de Canadá es que este periodo puede ser compartido entre la pareja, así que yo tomé 8 meses y Pablo tomó 4 meses. 

Cuando nuestra hija finalmente necesitaba un centro infantil  de lunes a viernes, empezamos a buscar en páginas recomendadas por la entidad que controla los centros infantiles (Health Canada). Donde vivimos, es muy difícil encontrar un cupo, es a veces como una entrevista de trabajo en donde tienes que llevar a tu hijo y tiene que pasar la entrevista. 

Tuvimos dos visitas y escogimos uno de ellos. Era un centro pequeño que pensamos era el adecuado para nuestra pequeña, firmamos documentos y estuvimos muy contentos. Queríamos un lugar que la cuidara, le enseñara de acuerdo a su edad y fuera un lugar confiable. 

Lamentablemente esta emoción no duró por muchas semanas. Empezaron a decirnos que nuestra hija no veía bien o caminaba bien. Como padres primerizos, empezamos a creer que estaba algo mal con nuestra hija. No habíamos llamado tanto al pediatra como esas semanas. Tuvimos visitas al pediatra muy seguido, quien nos decía “Karla, ustedes conocen a su hija, su hija es una niña saludable y muy inteligente”. 

Empezó a convertirse en un lugar que no nos sentíamos cómodos. Nuestra hija volvía a la casa con la ropa sucia, y no parecía que la cuidaban como pensamos y las críticas constantes nos tenían muy preocupados. Esta crítica no constructiva a una niña de 12 meses nos tenía preocupados, no eran críticas sobre su comportamiento, sino críticas sin fundamento ni base. Finalmente, decidimos retirarla presentando un certificado de salud en donde indicamos que Olivia era una niña saludable con sus chequeos al día. Como mamá primeriza, no entendía la situación e incluso llegué a pensar que Olivia tenía un problema de salud. 

Afortunadamente luego de la tormenta viene la calma. Empezamos nuestra búsqueda de nuevo. Esta vez contactamos a un centro infantil, mucho más grande que el anterior por la experiencia que tuvimos. Pudimos conseguir un cupo y a la semana nuestra hija volvió a su rutina de guardería. 

No puedo describir lo feliz que es nuestra pequeña hija y sus teachers con su presencia.  No hemos recibido un solo comentario sobre su salud, siempre nos dicen que es una niña muy activa, sana e inteligente. Cada dia ella es feliz de llegar y darles un abrazo y de despedirse. Sus profesoras nos mandan sus manualidades cada semana y nos escriben cada día como ha sido su día. Olivia ha aprendido muchas canciones, ha aprendido lenguaje de señas y sabe saludar y despedirse gracias a sus teachers. 

Les comparto mi experiencia porque a veces como mamás primerizas tenemos miedo de seguir nuestro instinto, y de poner un alto a situaciones porque creemos que “estamos exagerando”. Sin duda esta experiencia a su corta edad me ha hecho aprender mucho. Luego de lágrimas, he aprendido que yo soy su mamá, y que yo la conozco mejor que nadie y que si yo pienso que alguna situación es incorrecta para mi hija, posiblemente tenga razón .

Estamos en esto juntas ❤ 


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